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La tercera aparición de la Virgen

Lucía relató lo que habló con la Virgen María:

“¿Qué es lo que quiere de mí? -pregunté.

“Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, y continuéis rezando el rosario todos los días en honra a Nuestra Señora del Rosario con el fin de obtener la paz del mundo y el final de la guerra, porque sólo Ella puede conseguirlo.”

“Dije entonces: quisiera pedirle nos dijera quién es, y que haga un milagro para que todos crean que usted se nos aparece.”

“Continuad viniendo aquí todos los meses. En Octubre diré quién soy y lo que quiero, y haré un milagro que todos han de ver para que crean".

“¡Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio: OH, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!

La aparición del 13 de Julio iba a probar de muchas formas el aspecto más polémico del mensaje de Fátima, proveyendo un secreto dividido en tres partes, que los niños iban a guardar celosamente. Las primeras dos partes, la visión del infierno y la profecía del futuro rol de Rusia y cómo prevenirlo, no iban a ser reveladas hasta que Lucía las escribiese en su tercera narración, a solicitud del Obispo, en 1941. La tercera parte, llamada el Tercer Secreto, fue más tarde comunicada al Obispo quien, sin leerla, la pasó al Papa Pío XI.

La visión del infierno

Lucía reveló más tarde, que, mientras contaba esto, Nuestra Señora abría Sus Manos, de las cuales salían rayos de luz que parecían penetrar la Tierra de modo que ellos tuvieron una terrorífica visión del infierno, lleno de demonios y de almas perdidas entre indescriptibles horrores. Esta visión del infierno fue parte del “secreto” de Fátima y no fue revelada hasta mucho tiempo después: Los chicos miraron la triste cara de la Santísima Virgen quien les habló dulcemente: “Habéis visto a donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlos, Dios pide que la devoción a mi Inmaculado Corazón se expanda por todo el mundo y crezca. Si la gente hace lo que yo les voy a indicar, muchos van a ser salvados y habrá paz, la guerra terminará, si la gente para de blasfemar a Dios. Si no, durante el Pontificado de Pio XI va a empezar una guerra aún peor. Si de pronto una noche vosotros veis una luz brillante y desconocida, sepan que ese es un signo de Dios, quien les indica que va a castigar al Mundo por sus pecados. Habrá una guerra, hambre y persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para prevenir esto, pido que Rusia sea consagrada a mi Inmaculado Corazón.

Comunión reparadora de los cinco primeros sábados

“Vosotros debéis recibir la Santa Comunión todos los primeros sábados de mes como reparación. Si la gente hace como yo pido que hagan y realmente toman al pie mis palabras; Rusia se convertirá y va a haber paz. Si esto no ocurre, Rusia va a expandir sus falsas enseñanzas alrededor del mundo entero, y la guerra y la persecución de la Iglesia serán inevitables. Los buenos van a sufrir el martirio: el Santo Padre va a sufrir mucho y algunas naciones van a ser aniquiladas, pero al final mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que va a ser convertida y un cierto lapso de paz va a ser garantizado a la Humanidad.

“En Portugal la gente va a mantener su Fe. No se lo digas a nadie excepto a Francisco. Cuando reces el Rosario, di, después de cada decena: “Oh Señor, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva a todas las almas al Cielo, especialmente las más necesitadas de Tu Divina Misericordia”. Lucía le preguntó entonces: “¿Quieres que haga algo más?” “No, no necesito más de ti por hoy”, y desapareció lentamente hacia el Este, en las profundidades del firmamento.

[1] www.marypages.com/fatimaSpanish.htm