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¿Qué nos está pasando?

Siempre hubo guerras por el poder del mundo, por ese poder con el que fue tentado Cristo y Él nos enseñó a despreciar. Cada nueva guerra era la máxima prueba, pensábamos, de que el mundo estaba loco.

El mundo sufrió revoluciones terribles para cambiar de manos el poder y aunque siempre ofrecían libertad, igualdad y fraternidad, después de las matanzas solía resultar un poder tiránico y materialista que privaba a los ciudadanos de libertad y mermaba su dignidad, por cuanto olvidaban que eran hijos  de Dios.

Ahora la locura del mundo occidental ha dado un paso más y aunque sin guerra, está siendo mucho más agresivo contra nuestra libertad y nuestra dignidad. Se trata de imponer desde las esferas del poder una ideología aberrante que se caracteriza por la mentira total, esto es por la negación de la realidad. Ya no se limitan a negar a Dios, sino que también niegan la esencia misma de nuestro mundo. Cambian el derecho natural a la vida por los falsos derechos antinaturales del aborto y la eutanasia. Cambian la realidad biológica de los sexos determinados por los cromosomas, por géneros adoptados como si fueran papeles de teatro, con el falso pretexto de proteger a unas minorías que por supuesto debemos respetar y proteger, pero sin negar la realidad. Y cambian los nobles objetivos del esfuerzo para dar alimento y progreso a todos los hombres y mujeres del mundo, por los innobles designios para la reducción de la natalidad.

A la pregunta de ¿Que nos está pasando? debemos responder con un profundo examen de conciencia, pues todos somos responsables del materialismo que nos ha llevado al hundimiento del sistema de valores tradicional de la civilización cristiana y hemos permitido que los líderes políticos se instalaran en su ambición, en vez de guiar a su pueblo por el buen camino, por la Libertad y la Justicia.

Y a la pregunta de ¿Que podemos hacer? la respuesta es fácil, rezar y resistir, porque Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida y con Su ayuda podremos desmontar las falsas redes de ese Globalismo que trata de reducir la humanidad a unos grupos de consumidores teledirigidos por los grandes medios de comunicación, al servicio de la nueva revolución y que con la ayuda De Dios, caerá como las anteriores, porque carece de fundamento.